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CARTAS DEL LECTOR

26/01/2010

DOCUMENTO DE APORTES Y REFLEXIONES-AGENDA 2010-CGE (cont. II)

Antes de finalizar el presente informe, nos parece oportuno dedicar un párrafo especial al sector agrícola ganadero de nuestro país. El mismo pretende, bajo una visión solidaria frente a actores económico que se vieron fuertemente golpeados durante los últimos anos, brindar una mirada que permita sumar alternativas para restablecer el accionar de un sector que históricamente ha sido trascendental en nuestro país.

Ello es así, porque entendemos que la importancia relativa del sector agrícola ? ganadero en nuestra estructura productiva y económica, merita realizar una descripción más acabada del estado actual de tales sectores.

Al mencionar sólo estos dos grandes items no dejamos de lado el subsector de la lechería, de la frutihorticultura y el resto de las economías regionales, sino que formarán parte de otra nota junto con la situación de las pequenas y medianas empresas agroindustriales entre otras.

Sin ánimo de cansar al lector, creemos ilustrativo acompanar con algunos datos y estadísticas que permitan formar una opinión más ilustrada de la situación y de las perspectivas que vislumbramos para este 2010.

La producción de la campana agrícola 2008/2009 fue sustancialmente inferior a la del ciclo anterior (2007/2008), último período con clima y condiciones normales de mercado.

Basta mostrar los indicadores nacionales para apreciar la crisis que vivió el sector, durante el ciclo productivo considerado.

En la campana 2007/08 la producción fue de 89,2 millones de toneladas en los cuatro principales cultivos (cuadro 1). En 2008/09, la cifra cayó fuertemente a 55,5 millones y con proyecciones para la presente campana de una producción del orden de las 77,9 millones de toneladas, siempre que se den condiciones climáticas más favorables.

La fuerte disminución obedece a la coincidencia en baja de los dos factores que conforman el esquema económico productivo del sector: una fuerte caída en la producción de los granos, con una importante disminución del precio. En la campana 2007/08, el precio ponderado de la tonelada producida de los cuatro cultivos principales fue de 242,92 dólares por tonelada; en el ciclo 2008/09, el valor bajó a 203,78 dólares por tonelada.

Circunstancias como las descriptas anteriormente, altera todo el sistema productivo. Las variaciones en las áreas sembradas y la caída de la producción no sólo impactan en los productores agropecuarios, sino que afectan a toda la cadena productiva porque se modifica la demanda de labores, de fletes y de insumos.

Esa relación definida, alterará seguramente la campana 2009/10, atento a que la demanda de labores agrícolas de implantación ? principalmente pulverización y siembra ?, se verá fuertemente concentrada en octubre y noviembre para implantar un solo cultivo, lo cual generará capacidad ociosa en otros momentos del ano en los cuales se implantaba el trigo, maíz y girasol.

Además, esto significa una mala distribución del uso del capital, porque la concentración de la demanda de labores agrícolas determina que las máquinas se utilicen sólo durante pocos meses y luego estén paradas mucho tiempo. Asimismo, la implantación de soja de segunda también se va reducir por la escasa siembra de trigo, lo que acentúa la concentración de los trabajos.

Lo mismo ocurre con los viajes de camiones donde se producirá una fuerte concentración en la demanda de los viajes durante pocos meses y gran capacidad ociosa el resto del ano.

El resultado de las políticas agropecuarias implementadas en los últimos anos en la Argentina ha llevado a la reducción de la producción total de granos y el desarrollo de un sistema productivo más vulnerable, con predominio de la soja. No obstante, el crecimiento de la producción de la oleaginosa no alcanza a compensar la disminución de los cereales y del girasol.

Esta reducción es consecuencia principalmente de los estímulos negativos que implican las alteraciones de los mercados. También influyó en el esquema la sequía que afectó toda el área agrícola del país, que redujo la capacidad de inversión de los productores y perjudicó especialmente a los cultivos que requieren mayores gastos de implantación y protección.

El aumento relativo de la producción de soja puede tener efectos fiscales favorables para el Estado ? por la mayor recaudación por derechos de exportación a la alícuota del 35% de un producto de valor mayor al de los cereales ? pero también puede tener efectos negativos. Éstos están vinculados a las cadenas comerciales de los otros cultivos, que se verán afectados por una menor actividad en servicios tales como acondicionamiento, transporte y otros rubros. Además, es importante destacar que la cadena comercial de la soja involucra muchos menos eslabones que la de los cereales en el nivel local.

Si bien en algunas regiones es técnicamente incorrecto hablar de ?sequía?, una vez comparadas las lluvias de esta campana con las medias estadísticas, el efecto de las distintas variables climáticas sobre el crecimiento de los principales cultivos fue devastador.

Los distintos factores se combinaron para afectar no sólo el rinde, sino también la superficie, dando por resultado importantes caídas interanuales en la producción. Así es como la provincia de Buenos Aires obtuvo un 47% menos de soja y un 45% menos de maíz respecto de la campana anterior. En Entre Ríos las pérdidas se trasladaron en una cosecha de maíz 81% inferior a la 2007/08, y sólo se levantó un tercio de la soja producida en la anterior temporada. La Pampa recolectó un 63% menos de maíz y un 26% menos de soja en esta temporada. En Santa Fe se habría obtenido una cosecha de soja 31% inferior a la del 2007/08, pero en maíz el retroceso sería del 38%. Sólo Córdoba, de las principales provincias productoras, tuvo un retroceso productivo menos significativo en soja; del 2%, pero en maíz el resultado interanual fue una pérdida del 29%.

Dicho esto, nos interesa ahora, evaluar las perspectivas que vislumbramos para la próxima campana.

De acuerdo a los informes de consultoras privadas, en 2010 la economía argentina volverá a crecer, en buena medida por la recuperación de los sectores productivos vinculados con el mercado externo.

Claro está, que entre ellos se destaca el agropecuario, que explicaría de forma directa cerca de un tercio del incremento proyectado para el próximo ano.

Las buenas perspectivas de la campana agrícola 2009/10 se apoyan fundamentalmente en una mejora del rendimiento por factores climáticos, ya que la superficie sembrada y la inversión en insumos será menor respecto al ciclo anterior.

Ctdor. Pablo Larranaga-Ing. Néstor Alcala

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